Nuestra Bendita Madre del Rocío luce ya ataviada para el tiempo de la Inmaculada Concepción, vestida con sus galas celestes y doradas que exaltan la Pureza de María.
Agradecemos profundamente el esmero y la dedicación de quienes han realizado el cambio de vestimenta, cuidando cada detalle para mayor gloria de Dios y honra de la Santísima Virgen.
Que Ella, Inmaculada y llena de gracia, nos acompañe y proteja en estos días de especial celebración.
